¡Seamos asertivos!
La asertividad es una habilidad comunicativa de importancia crucial. Nos permite perseguir nuestros objetivos y defender nuestros derechos y opiniones sin dejar de respetar los derechos y las opiniones de los demás. Constituye una herramienta muy útil en toda negociación, porque ayuda a alcanzar el mejor resultado posible para las partes.
Asertividad y agresividad
Ser asertivo no es ser agresivo ni prepotente, sino afirmativo. Siendo asertivos nos ponemos en una situación de igualdad con el otro; no imponemos nuestra forma de ver las cosas, sino buscamos un entendimiento amistoso que acabará beneficiando a todos.
La persona asertiva es tranquila, sabe quién es y qué quiere, siente interés por lo que tienen que decir otras personas. No pretende adelantar a nadie, pero tampoco ceder en todo, busca un discurrir paralelo de ambas partes, una cooperación.
Cómo ser asertivo en una negociación:
1.- Responsabilízate
Tus sentimientos y tus reacciones son el resultado de tu manera de ver una situación, no los ha provocado nadie. No culpes a los demás. Di algo así como: "Cuando ocurre (tal cosa) me siento (de tal manera)."
No personalices, no hagas suposiciones. Sólo describe lo que ha ocurrido, de forma aséptica para ambas partes, así el otro no se sentirá juzgado de entrada.
3.- Exprésate dando tu opinión
Empieza tus afirmaciones con frases como: "En mi opinión...", "Tal como yo lo veo..."
4.- Pide opiniones alternativas
Si ofreces tu opinión, es necesario que permitas que el otro exprese la suya. "¿Cómo lo ves tú?", ¿Te parece que mi interpretación es acertada?"
5.- Sé constructivo
Expresa tus opiniones de manera constructiva, concentrándote no en el problema sino en la solución, una solución que funcione para ambas partes. Solicita ideas, sugerencias...
6.- Controla el lenguaje corporal
Emplea un tono afable, no grites al hablar, mantén el contacto visual. Da a entender a tu interlocutor que te sientes a gusto escuchándolo.
* * *
SUPERAR EL MIEDO QUE NOS PARALIZA
Después de mucho cavilar, ya hemos decidido que, para lograr aquello que ansiamos, no tenemos más remedio que hacer un cambio en nuestra vida. Ya hemos decidido que, además de necesitarlo, DESEAMOS hacer dicho cambio. Pero justo cuando vamos a lanzarnos... hay algo que nos frena.
El miedo nos hace cuestionarnos nuestro objetivo, empezamos a pensar que quizá no es tan sensato, que es una fantasía inalcanzable, o peor todavía: que no estamos preparados para ello.
¿Por qué tenemos miedo? Porque es un mecanismo natural de autodefensa que nos avisa de los peligros, una estrategia que llevamos incorporada cuando nacemos y que nos induce a reflexionar antes de actuar, ¡por si la vida nos va en ello!
3 falsas creencias:
- No sé cómo voy a reaccionar en una situación nueva
>> ¡Confía en ti mismo! ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿En cuántas ocasiones has solucionado un imprevisto sin tener nada preparado?
- Lo que me espera es terrible.
>> Sin embargo, con frecuencia ocurre que nuestro miedo es peor que la realidad. Seamos realistas y no exageremos. Cuántas veces hemos dicho: “Ah... ¡pues no era tan difícil como yo creía!”
- No voy a saber hacerlo bien.
>> No esperes la perfección. La naturaleza es imperfecta, ¿por qué vamos a empeñarnos en ser perfectos nosotros? Es antinatural, y sólo conseguimos forzar las cosas y frustrarnos.
Haz un plan, un plan magnífico, detallado, preciso. Así estarás preparado para afrontar las variaciones que vayan surgiendo y te parecerán menos estresantes. Cerciórate de que cuentas con los conocimientos necesarios para poner en práctica tu plan.
No permitamos que el miedo nos paralice. El miedo nos acompañará siempre, es la señal de que estamos vivos, de que tenemos ilusiones y proyectos, y ganas de llevarlos a la práctica. Si no hay miedo... algo funcional mal dentro de nosotros. Así que no luchemos contra él, dejémonos invadir, reconozcamos que el miedo va siempre a nuestro lado... y sigamos avanzando.
Y recuerda: todo lo que desconocemos nos resulta inquietante, pero todo lo que deseamos en la vida está más allá de nuestra zona de confort.
¿Cuál es la forma de hacer realidad nuestros sueños? Elige la respuesta correcta:
1.- Es muy difícil, esperaré a que la suerte llame a mi puerta.
2.- Cambiando cosas en mi vida actual.
2.- Cambiando cosas en mi vida actual.
Si has elegido la respuesta número 2, has acertado. Nuestra vida no nos gusta tal como es actualmente, pero si dejamos que todo siga igual... todo seguirá igual. ¡De modo que tendremos que introducir algún cambio!
El Programa de 3 pasos:
1.1 Tomar conciencia de que necesito cambiar algo.
¿Qué aspecto de mi vida debería cambiar? ¿Por qué es necesario que lo cambie? ¿Qué ocurrirá si no lo cambio?
¿Qué aspecto de mi vida debería cambiar? ¿Por qué es necesario que lo cambie? ¿Qué ocurrirá si no lo cambio?
2. 2 Deseo.
¿Hasta qué punto deseo cambiar mi vida? ¿Estoy dispuesto a arriesgar algo importante?
¿Hasta qué punto deseo cambiar mi vida? ¿Estoy dispuesto a arriesgar algo importante?
3. 3 Capacidad y conocimientos.
¿Qué necesito para hacer este cambio? ¿Poseo la capacidad y los recursos necesarios? ¿Poseo la formación o los conocimientos?
¿Qué necesito para hacer este cambio? ¿Poseo la capacidad y los recursos necesarios? ¿Poseo la formación o los conocimientos?
El truco:
¡Conviértelo en un HÁBITO!
Piensa en las cosas rutinarias que haces a diario, como lavarte los dientes, o sacar la basura; ¿cuánta energía requieren? Seguro que la primera vez exigieron un poco de esfuerzo, concentración, voluntad... hasta que un día se volvieron automáticas y ya casi las haces de forma mecánica, sin pensar. ¿Qué es mejor para ti, lavarte los dientes todos los días o dejarlos sucios? ¿Estás contento de tener este hábito? ¿Te resultó muy difícil empezar?
¡Conviértelo en un HÁBITO!
Piensa en las cosas rutinarias que haces a diario, como lavarte los dientes, o sacar la basura; ¿cuánta energía requieren? Seguro que la primera vez exigieron un poco de esfuerzo, concentración, voluntad... hasta que un día se volvieron automáticas y ya casi las haces de forma mecánica, sin pensar. ¿Qué es mejor para ti, lavarte los dientes todos los días o dejarlos sucios? ¿Estás contento de tener este hábito? ¿Te resultó muy difícil empezar?
Empieza despacio.
Supongamos que te haría ilusión saber tocar el piano. Tienes buen oído, pero lo ves tan difícil de aprender, que se te hace una montaña imposible de escalar. Sin embargo, nadie dice que no puedas curiosear un poco el teclado. Empieza lentamente, como de paso. El primer día limítate a investigar cómo suenan las teclas, nada de agotarse. El segundo y el tercero, lo mismo. Ve probando cosas, sin agobios. Todos los días un ratito. Intenta reproducir una melodía simple y facilona que conozcas. Lo importante es la continuidad, dedica un momento del día a tocarla . A medida que vayas practicando irás consiguiendo algunos resultados, y eso te animará. Dentro de poco estarás preparado para dar otro paso y profundizar un poco más. Al final, jugar con el piano será un hábito para ti y ya no te exigirá tanto esfuerzo.
Supongamos que te haría ilusión saber tocar el piano. Tienes buen oído, pero lo ves tan difícil de aprender, que se te hace una montaña imposible de escalar. Sin embargo, nadie dice que no puedas curiosear un poco el teclado. Empieza lentamente, como de paso. El primer día limítate a investigar cómo suenan las teclas, nada de agotarse. El segundo y el tercero, lo mismo. Ve probando cosas, sin agobios. Todos los días un ratito. Intenta reproducir una melodía simple y facilona que conozcas. Lo importante es la continuidad, dedica un momento del día a tocarla . A medida que vayas practicando irás consiguiendo algunos resultados, y eso te animará. Dentro de poco estarás preparado para dar otro paso y profundizar un poco más. Al final, jugar con el piano será un hábito para ti y ya no te exigirá tanto esfuerzo.
Ah, y cuéntaselo a tus amigos.
El hecho de decirle a la gente que "estás aprendiendo a tocar el piano" es un compromiso que adquieres públicamente, te sentirás obligado a estar a la altura, porque la próxima vez te preguntarán: "Oye, ¿qué tal vas con el piano?", y algo tendrás que contestarles, ¿no?
El hecho de decirle a la gente que "estás aprendiendo a tocar el piano" es un compromiso que adquieres públicamente, te sentirás obligado a estar a la altura, porque la próxima vez te preguntarán: "Oye, ¿qué tal vas con el piano?", y algo tendrás que contestarles, ¿no?



No hay comentarios:
Publicar un comentario